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viernes, 30 de enero de 2015

EL TABLERO. LA ESPADA Y EL SORGOIN

el tablero. LA ESPADA Y EL SORGOIN

En una ocasión, un sorgoin (seres bípedos de origen reptiliano) herido llamado Er-Gion llegó a una ciudad égir, Nintas, una de las más bellas, situada en el extremo noroeste del continente occidental de El Tablero.
Er-Goin se acogió a la promesa que todo égir hace de atender a un herdio en busca de ayuda. El sorgoin fue atendido y cuando estuvo recuperado partió de Nintas. Antes de irse, Er-Goin entregó a su cuidador una espada. No era una espada cualquiera, aquella serpiente bípeda aseguraba haber obtenido la espada de un semidiós y que aquél que la portara en batalla sería ayudado por los dioses.


El égir, una vez hubo marchado Er-Goin, entregó la espada a su gobernante, Virasvan “Ojo de Hielo”. Inmediatamente después de tocarla, Virasvan ya supo que la espada traería problemas. Con las primeras luces del alba, un ejército de doscientos varegos solicitaba recuperar la espada alegando que el mismísimo Dios Hielo se la había entregado a su rey.
Cuando Virasvan se disponía a devolver la espada, el Dios Hielo se presentó ante él para ordenarle no hacerlo. Hielo contó a Virasvan que la espada, forjada por Él, fue robada por el Dios Fuego, quién engañó a los varegos haciéndoles creer que era Hielo quién se la entregaba. Tras eso, adoptó la forma de un sergoin para hacer llegar la espada a los égir de Nintas. De esta forma forzaría una guerra entre égir y varegos.
Virasvan solicitó devolverla de todas formas pero Hielo ordenó que se la quedaran, pues la forjó especialmente para su raza más querida, los égir.
Catorce días duró la batalla de Nintas, donde más de ochocientos varegos y quinientos égir perdieron la vida. Tras ese tiempo, Virasvan “Ojo de Hielo” y el General varego Hadret decretaron el fin de las hostilidades, quedándose la espada en posesión de los égir y recibiendo los varegos a cambio dos espadas forjadas por los égir en las Montañas Celestes. Los varegos llamaron a estas espadas “Las Gemelas” y desde entonces, una de ellas es usada por su rey y la otra por su primogénito.


“Ojo de Hielo” sigue portando la espada del Dios Hielo a las batallas. Y Nintas sigue luciendo orgullosa y helada. Y la sangre de aquella guerra sigue filtrada bajo ella.

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